Ya no quedaba luz en la habitación los padres de ella ya dormían. Solo se oía el televisor. Elisa no podía dormir. Se despertó y se preparó una tasa de chocolate. ¿Que simple no? Se calienta leche y se le echa polvo de chocolate, y ya tienes la bebida que quita la tristeza. Se sentó en el sofá y se la bebió a pequeños sorbos, intentando olvidar todo lo pasado, e imaginar algo mejor. Pero ese algo mejor no estaba bien. Sabe que si aceptara haría daño a demasiada gente querida, y ella no quería eso. ¿O si? Se sentía confundida, ni ella misma lo entendía. Como podía ser que después de saber todo lo que ha echo él, aún crea que quizá cambiará y que con ella no sera igual.
Joder, porque tiene que ser todo tan complicado.
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