-Pues ala que te vaya bonito, eh! ;)

sábado, 21 de agosto de 2010

Sentada en aquella silla roja, las lágrimas empezaban a derramarse, y ella se sentía cada vez peor. Nunca creyó que pudiera sentir algo tan especial para alguien. Tampoco podía creerse que ese alguien le podía llegar a hacer tanto daño solo con la indiferencia. Las luces de la casa empezaban a cerrarse, Elisa sentía que aquellas bombillas se iban parando al mismo ritmo que sus esperanzas pasa conseguir algo más. Elisa deseaba sus labios, sus brazos, sus ojos, sus caricias, todo lo que él le pudiera entregar.

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